Adquirir una empresa rentable a precio de saldo


Ahora que ha desaparecido el “riesgo país” y que los indicadores económicos se empiezan a dar la vuelta, está entrando el capital foráneo con vistas a adquirir no sólo activos (inmobiliarios, deuda, activos de otro tipo) sino también empresas.

Muchas veces el perfil inversor de los fondos les lleva a buscar sociedades que atraviesan dificultades (bien están necesitadas de financiación que no logran conseguir por los canales habituales o bien ya se encuentran en un proceso concursal)

Lo cierto es que, adquirir una empresa en situación concursal o pre-concursal, puede ser un chollo. Me explico: Fuera del paraguas concursal, si un inversor está dispuesto a adquirir una sociedad o una rama de negocio de la misma, antes de llevar a cabo la transacción, encargará a su equipo jurídico una due diligence (auditoría jurídica) que le permita detectar riegos económicos derivados de la pretendida adquisición.

Los riesgos no sólo pueden traer causa de pasivos ocultos, sino de la posible derivación de responsabilidades. Así, por ejemplo, si una entidad adquiere una flota de camiones (con su cartera de clientes, empleados…) deberá cuidar las posibles derivaciones de responsabilidad en que pueda incurrir, que, aunque sean imputables a la entidad cedente, pueden terminar siendo pagadas por la cesionaria o adquiriente. Es muy típica la derivación de deudas tributarias y de seguridad social, amén de las posibles sucesiones de derechos laborales de la plantilla subrogada.

Pues bien, si la compra de la empresa o unidad de negocio tiene lugar en sede concursal, el adquiriente podrá no sólo ahorrarse dicha due diligence, sino que además podrá llevar la transacción a un precio de saldo. Ello es así porque, por un lado, toda la adquisición en sede concursal cuenta con el visto bueno del juez, amén del consentimiento previo del administrador concursal (aunque no siempre necesario) y, por otro lado, cuando decimos que la transacción puede llevarse a precio de saldo, lo decimos desde la experiencia. Sucede así porque en la mayoría de los concursos no se reciben ofertas por la empresa en su conjunto (probablemente por desconocimiento del derecho concursal y de la existencia de dichas oportunidades)

Como por otro lado, el interés del concurso es la satisfacción de los acreedores, lo deseable sería que en lugar de tener que malvender activo activo, se recibieran ofertas por continuar con la actividad, aunque éstas fueran a la baja. Así, al menos, se mantendría, aunque sea parcialmente, la plantilla y ya no sería tan dramática la liquidación de la sociedad concursada.

En IURE Abogados estamos recibiendo Fondos Foráneos e inversores nacionales que están mostrando interés por este tipo de empresas.

Bienvenidos sean, sobre todo, si ello sirve para que se impida la destrucción del tejido empresarial.

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