El sistema económico actual está herido -Papa Francisco-


Tenía previsto en este post hablar de la Ley de Emprendedores, pero dado que no ha visto la luz en el BOE, he preferido tratar otro tema mucho más interesante: la opinión del Papa Francisco acerca del dinero y del modelo económico actual.

Con qué contundencia y libertad ha mostrado su opinión nada vacilante: “El actual sistema económico nos está llevando a la tragedia. Los ídolos del dinero nos están robando la dignidad”

¡Qué grandes verdades! -hasta ahora de todos sabidas-, pero a partir de ahora enunciadas -¡y de qué manera!- por el máximo representante de la Iglesia Católica.

Desde esta humilde tribuna, he ido poniendo de manifiesto injusticias tales como la existencia de los paraísos fiscales donde se mantienen ajenos a la fiscalidad billones de dólares, la mala praxis bancaria -injusticia de las preferentes, las cláusulas suelo, los préstamos multidivisas…-, la falsificación de las cuentas, la no responsabilidad (al menos, hasta hoy) de los gestores económicos de las entidades auxiliadas…

¿Qué tienen en común todos estos ingredientes? La usura, entendida como el frenesí sin escrúpulos en la carrera por amasar dinero.
Cuando estudié Económicas, me enseñaron que el dinero servía de medio de intercambio en una sociedad que había dejado atrás el trueque.
Realmente, así concebido, es un instrumento óptimo para que circulen bienes y servicios.

Ahora bien, el problema del dinero radica, no en el uso que se le da, sino en el abuso por acapararlo.

Sucede que, por definición, la especie humana es ambiciosa (hasta aquí de acuerdo) y en ese afán de ambición y notoriedad se busca la diferenciación, y la sociedad nos ha dicho que la notoriedad y la diferenciación vienen del “to have” (lo que tenemos) y no del “to be” (lo que somos)
Conclusión: la sociedad está alimentando al monstruo del dinero. Hay que tener bienes para ser mejor (a los ojos de la sociedad) Como para tener y poseer bienes se necesita el instrumento que lo hace posible –el dinero-, el coctel está servido.

Una mayoría es capaz de amasar dicho activo a cualquier precio con la excusa de subir un par de peldaños en la escala de Maslow (en el cuarto estadio se encuentra el éxito)

Pues bien, en este entorno del todo vale, con tal de ser reconocido en la lista de Forbes, es donde pretende Francisco llegar con esas frases.

Primero fue en la isla de Lampedusa donde nos habló de la globalización de la indiferencia, y ahora en la Cerdeña (otra vez al lado de los pobres) donde nos explica que el sistema económico capitalista está herido. ¡Qué gran hombre este Papa! ¡Qué majete! ¡Con esa sonrisa y esas frases que dan en el epicentro del status quo, más de uno estamos velando por su integridad!

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