La mediacion de la insolvencia


mediar insolvencia

Cuando se habla de mediación en conflictos de índole civil, normalmente nos imaginamos dos partes en conflicto (acreedor – deudor, marido – mujer, arrendador – arrendatario…) y una persona que intenta dar solución a dicho conflicto.

Cuando se habla de mediación en la insolvencia, las partes siguen siendo dos pero una de ellas (la parte acreedora) está compuesta por varios individuos o entidades. Estamos pensando en un deudor que tiene insatisfechos o impagados a varios acreedores (ej: Calzados El Calzador SL que debe, además de la nómina de sus trabajadores, a la Seguridad Social, a Hacienda, a sus proveedores y, además, a su arrendador)

Hasta la fecha, cabe la figura del mediador en estos conflictos donde una de las partes -la acreedora- está integrada por múltiples personas, pero el hecho de que no existiera un empujón legal para impulsar dicha figura hacía que en la práctica se convirtiera en inexistente. Desde Acorde (Asociación por el Derecho Concursal Ético) siempre creímos que resolver el conflicto de la insolvencia extramuros del concurso era, sobre todo en los concursos pequeños, una opción buena para todos, deudor y acreedores, a la vista de lo que sucedía si se optaba por la vía concursal: insatisfacción de los acreedores después de un largo proceso con innumerables peajes y operadores (abogados, procuradores, administradores concursales, juez, oficial, secretario…)

Pues bien, ese empujón legal que impulsase la mediación en materia de la insolvencia está a punto de ver la luz. Por lo que sabemos, será la nueva Ley de Emprendedores la que acoja algunas modificaciones de la Ley Concursal, entre las que la se incluirán las relativas al mediador concursal.

El nuevo texto viene a decir que, en el caso de personas físicas o sociedades cuyo endeudamiento no supere los 5 millones de euros (la gran mayoría), en caso de insolvencia deberán acudir al Registro Mercantil para que éste designe un mediador concursal, obviando así la vía concursal.

El mediador (cuyo reglamento se está ultimando) deberá ser una persona que conozca los códigos pero, además, que maneje las técnicas de negociación, el coaching y que cuente con habilidades en comunicación.

Si el mediador, dando por hecho que de partida ya hay una comunidad de pérdidas, consigue convencer a los acreedores para que  acepten quitas o esperas inferiores al 25% y a 3 años, se habrá dado solución a la insolvencia sin necesidad de haber pedido el concurso de acreedores.

Si dicha mediación no da los resultados previstos, no cabrá más remedio que judicializar la solución a dicha insolvencia y, por tanto, no cabrá más remedio que buscarse abogado, procurador y pedirle a un señor juez que designe un administrador concursal, todo ello en el seno de uno más de los procesos concursales que se amontonan en los juzgados de lo mercantil en España.

Espero que esta modificación legal sirva para poner en valor una figura que en otros países está dando buenos resultados y que, hasta ahora en España, no es conocida: el mediador concursal

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