Recuperación de precios inmobiliarios


Recuperación de precios inmobiliarios

Recuerdo el titular de un medio de comunicación que, hablando de Llanera, puso  el ejemplo de la primera gran concursada del sector inmobiliario. A continuación, se escribía que el reguero de concursos era inminente, como así sucedió.

Pues bien, ahora tenemos en otro diario económico la primera noticia de signo opuesto que habla del cambio de tendencia: “Baleares, primera región donde los precios vuelven a subir” (así lo avala la tasadora Tinsa)

¿Qué está pasando en el sector y cuáles son los argumentos que hacen pensar que, realmente, se trata de un cambio de tendencia y no de un repunte esporádico? A mi juicio, las razones subyacentes son las siguientes:

La primera es de índole general: el entorno económico. Nuestro país ha pasado de ser repudiado por el inversor foráneo (“riesgo país”) a ser atractivo (recordemos las recientes palabras de D. Emilio Botín: “Está llegando el dinero de todas partes”)

A ello, han contribuido la bajada del diferencial de la prima de riesgo, las reformas estructurales y el hecho de que se pueda cumplir con las previsiones del déficit fiscal.

Este argumento es importantísimo, ya que el consumo interno sigue plano y, si hay algo que está tirando de nuestra economía, es el sector exterior (exportaciones, visitas de turistas foráneos y, ahora, inversores que invierten en empresas españolas -ej: Bill Gates-)

Las siguientes razones, de menor importancia, que animan a que se de la vuelta a los precios inmobiliarios serían, por un lado, que el precio del dinero sigue en mínimos, que hay una percepción de que se ha tocado el suelo (no se esperan más bajadas) y que, por tanto, un buen producto puede ofrecer dos tipos de rentabilidades: una presente, llamada alquiler y otra futura, denominada plusvalía latente.

¿Qué se ha hecho desde el punto de vista legislativo para hacer que se active la demanda y, por tanto, se incrementen los precios?

Un factor legislativo que atraerá a nuevos inversores extranjeros lo constituye la posibilidad de que estos inversores puedan obtener un visado de estancia en España, si adquieren uno o varios inmuebles cuyo precio conjunto supere 500 mil de euros.

Otro, no menos importante, utilizado por grandes inversores, ha sido la modificación de la legislación de las SOCIMIS (Sociedades de Inversión en el Mercado Inmobiliario). Estas sociedades tienen un régimen tributario muy benigno y, facilitan, por ejemplo, las grandes compras de lotes de inmuebles en arrendamiento.

Por todo ello, creemos que la confianza (ese valor intangible que si bien no cotiza, está presente en todas las decisiones económicas) ha vuelto a un sector tan denostado como el inmobiliario.

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