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Hay OTRA Mediación Concursal

Hay OTRA Mediación Concursal

Decía en mi anterior post que no me busquen de mediador concursal, según establece la vigente modificación de la Ley Concusal que viene a establecer el Acuerdo Extrajudicial de Pagos (o mediación concursal)
Y digo que no creo en la figura de dicho mediador por los siguientes motivos:

1º El primero, porque a una de las partes en conflicto, el deudor insolvente, si es persona física, no le va a interesar llegar a acuerdos (sin acuerdo, puede llegar a extinguir todo su pasivo ordinario y con acuerdo, como mucho, puede obtener quitas del 25%); y, si es una persona jurídica, por un lado, tiene vedado dicho camino (a no ser que pruebe que es capaz de pagar en menos de 3 años, al menos, tres cuartas partes de sus deudas); y, por otro, para el caso de que pudiera cumplir con dicho calendario, le sería más ventajoso un convenio dentro del concurso (donde, únicamente, tendrá que pagar el 50%)

2º De siempre, tenía entendido que un buen mediador tenía que tocar, sentir, dialogar, conquistar, seducir a las partes en conflicto para aproximar sus posiciones. Para ello, entiendo que tiene que haber acercamientos físicos. Pues bien, la norma sólo prevé un encuentro entre el mediador, el deudor y los acreedores. ¡Imagínense el resultado si el número de estos es elevado!

3º No hay incentivos para el mediador si consigue el acuerdo, ni para el deudor; mejor dicho, hay incentivo para el deudor si no se consigue: que puede ver extinguida, en mayor medida, su deuda.

Alguien se estará preguntando: ¿Cómo es posible acogerse a una mediación si ya, de entrada, no hay voluntad de una de las partes de alcanzar la misma? ¿No podría tacharse de fraude de ley dicha actitud? Entiendo que si el deudor tiene voluntad inicial de llegar a acuerdos, pero no le acompaña un plan de viabilidad creíble, el resultado del desacuerdo no dependerá tanto de él como de la falta de apoyo de sus acreedores.
Por todo lo expuesto, no creo en la mediación concursal en los términos legislados en la reciente reforma de la Ley Concursal.

Pero dicho lo anterior, YO SI CREO EN LA MEDIACIÓN Y, SOBRE TODO, EN LA MEDIACIÓN EN LA INSOLVENCIA, y creo que existe esa segunda mediación y es posible aunque no esté regulada expresamente.
Creo en ella porque, en la mayoría de los concursos, el peor acuerdo es mejor que la judicialización de la insolvencia (que sabemos, por estadísticas, que conlleva la insatisfacción total del acreedor ordinario)
¿Dónde y cómo hacer valer este tipo de mediación? Se puede hacer valer dentro del preconcurso, (por ejemplo); (también a la hora de alcanzar un convenio). Así, si una empresa está en situación de insolvencia, puede acogerse al preconcurso y, durante cuatro meses, vía mediador, lograr convencer a sus acreedores de que los pactos extrajudiciales pueden conllevar a mejores acuerdos para todas las partes que si se insta finalmente el concurso. Este mediador no sería el regulado en la Reforma Concursal, ni sus métodos y tiempos serían los recogidos en dicha Reforma; tendría a su favor todas las “armas” para intentar conseguir acuerdos que no tendrían esos límites tan gravosos de quita y espera (establecidos para la mediación concusal)
Por todo ello, creo que existe OTRA Mediación Concursal que pueda ser oportuna en casos de insolvencia.

Por fin llegó la mediación concursal

Se hizo de rogar pero ya está en el BOE la mediación concursal desde este sábado 28 de Septiembre.

Una rápida lectura de dicha norma inserta en la Ley de Apoyo a los Emprendedores nos permite llegar a las siguientes conclusiones:

  •  En primer lugar, conviene decir que la mediación la tiene que pedir el deudor insolvente (persona física o jurídica) extramuros del concurso y que, después de aceptar el cargo el mediador, si no consigue acuerdo de una mayoría del 60% del pasivo ordinario para aplazar un máximo del 75% de las deudas, en un plazo inferior a 3 años, deberá instar el Concurso Voluntario.
  •  Nos hemos “pasado de frenada”. Me explico: Hasta ahora las personas naturales dentro de un concurso no lograban extinguir sus deudas (salvo el improbable caso de que llegaran a acuerdo-convenio con sus acreedores). Se criticaba por comparación que, si un empresario decidía ponerse el traje de una SL y entraba en concurso, podía ver extinguidas todas sus deudas sin tener que responder el administrador por las mismas (sí se calificaba su concurso como fortuito), mientras que si se trataba de una persona física no podía obtener dicho beneficio
    Bien, pues ahora hemos penduleado al otro extremo: la nueva norma puede llegar a condonar todas las deudas ordinarias de un empresario/profesional persona física que se acoja a la mediación concursal y, sin embargo, si se trata de una sociedad, verá (por los requisitos que se le exigen a la sociedades) vedado el camino de la mediación.
  • Va a darse overbooking de autónomos que lo estén pasando mal (siempre que no haya hipotecas por medio) que insten la mediación concursal.
    Lo curioso es que en estos casos se va a utilizar la mediación con el objetivo de no llegar a acuerdos (¡Que paradoja!). Motivo: si llegan a acuerdos tendrán que pagar al menos el 75% del pasivo ordinario en no más de 3 años. Si no se llega a acuerdos no tendrá que pagar nada a dichos acreedores (en algunos casos sólo el 25%).
  •  Los avalistas de deudores que se han visto en la obligación de responder por éstos (ante su impago) tienen terreno abonado en la mediación concursal (máxime si no tienen hipotecas y son empresarios o profesionales): pueden ver extinguidas sus obligaciones.
    Lo mismo le sucederá a quien perdió la vivienda y quedó deudor del banco.
  • Aparte de la crítica vertida en el párrafo anterior (la mediación sirve para conseguir los mejores acuerdos sin alcanzar el éxito), hay otra crítica a la Ley que dará que hablar si no se subsana:
    En el apartado 2 de art. 178 se dice: “si el deudor hubiese intentado sin éxito el acuerdo extrajudicial de pagos (la mediación), podrá obtener la remisión (condonación) de los créditos restantes si hubieran sido satisfechos los créditos contra la masa y todos los créditos concursales privilegiados”.
    El problema viene cuando el art.242.2. 5º dice para análogos supuestos:
    “En el caso de deudor empresario persona natural, si el concurso se califica como fortuito, el juez declarará la remisión de todas las deudas que no sean satisfechas en la liquidación, con excepción de las de derecho público, siempre que sean satisfechos en su integridad los créditos contra la masa y los créditos concursales privilegiados”.
    Esta superposición de hechos con consecuencias jurídicas distintas dará que hablar (¿quedarán vivas, por ejemplo, las sanciones de Hacienda o las multas de tráfico?).
  • Por último, decir que no me busquen como mediador que tiene por objetivo convencer al deudor de que la mejor vía viene por no alcanzar acuerdos (para deudores personas físicas) o de convencer al deudor persona jurídica de que es más viable conseguir acuerdos dentro del concurso que extramuros del mismo (en la mediación).